domingo, 31 de marzo de 2013

Amelié

           Un buen apuntador listo tras los tragaluces, es lo que haría falta para que un tímido tenga la última palabra.  Al menos usted nunca será una hortaliza porque hasta las alcachofas tienen corazón.

           Amelié no tenía un hombre en su vida, lo había intentado pero el resultado nunca había estado a la altura de sus expectativas. En cambio, cultiva el gusto por los pequeños placeres... Hundir la mano en un saco de legumbres, partir el caramelo quemado de la Crema catalana con una cucharilla y hacer rebotar las piedras en el Saint Marthin.
   
              La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará.  No son buenos tiempos para los soñadores.

               Usted no tiene huesos de cristal, podrá soportar los golpes de la vida. Si deja pasar la oportunidad, con el tiempo su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿A qué espera?, ande, vaya a por él.

         

No hay comentarios:

Publicar un comentario