martes, 10 de junio de 2014

Las mañanas son fáciles, las tardes duras, las noches imposibles.

"Para una persona con una esmerada conciencia de sí misma, el insomnio es la mayor de las pesadillas. Pero hay algo que hace preferible las pesadillas al insomnio, como algo que hace preferible el sueño a la vigilia. De aquellas sólo somos conscientes cuando salimos de ellas, cuando despertamos, la sensación de alivio. La vida, sin embargo, no admite alivio de sí misma, a no ser que optemos por utilizar drogas bien fuertes. No me digan que su vida es una pesadilla porque les acusaré de ligereza. La vida es más un vastísimo y doloroso insomnio:"
Pues no se si tras leer esto he dado una explicación sobre mi situación de insomnio. A veces tomamos decisiones que pese a ser las correctas duelen como ninguna otra, porque son situaciones a las que nunca imaginabas que podrías llegar. Nunca he sido muy dada a mostrar los sentimientos, tampoco he tenido problemas en las relaciones, soy más bien de las de " a otra cosa mariposa" y sin complicaciones. Pero entonces llega el momento en el que tomas una decisión, en el que cualquier cosa es mejor que la indiferencia, el momento en el que esperas un "vete a la mierda" o un "no te vayas, no me dejes". Pero nada de eso ocurre, solo silencio, solo te dejan irte, sin más. Sinceramente, pienso que en ese momento cualquier reacción me hubiese servido para tomar mi decisión en otro sentido, pero no fue así y la pregunta que me hago es ¿Cómo puedo deshacer algo que ya estaba deshecho?. Nunca lo sabré muy bien, solo se que llevo tres semanas en una situación de insomnio constante, solo se que alguien me ha dicho "Coge algo de ropa, mucha fuerza y un vino. Vamos a salir de esta." Pero de momento, como dice Albert Espinosa en su libro "Las brújulas que buscan sonrisas perdidas": Las mañanas son fáciles, las tardes duras, las noches imposibles.
Sin más, te quiero y adiós