Hace algún tiempo, alguien afirmo que cada mañana al levantarnos deberíamos pensar si
realmente queremos vivir el día que tenemos por delante, y que si la
respuesta es” no”, deberíamos hacer algo para cambiarlo. La
verdad, ese alguien tiene todos mis respetos. Hay que tener mucho valor
para cambiar de vida pero aún más valor para hacerse la pregunta.
Hoy por primera vez en mucho tiempo me he atrevido a hacerme la
pregunta, ¿realmente quiero vivir otro día igual? Y si, se de sobra
la respuesta. Además,¿ por qué no arriesgar todo cuando tienes tan
poco que perder?. El día que asumes que necesitas un cambio es un
momento difícil, te entra el pánico al ver que tu mundo se
desmorona pero también ves como se abren nuevas posibilidades ante
ti. Y entonces te preguntas a ti mismo ¿durante cuánto tiempo he
estado engañado?.
Pero ahora nada de eso importa, porque estas en el
punto de no retorno donde nada volverá a ser igual y está en tu
mano decidir si te quedas en el mismo lugar o si aprovechas el
momento. Está en tu mano elegir entre quedarte estancado para
siempre o caminar hacia adelante y si al final te decides por caminar
yo que tu iría de la mano de los que más quieres porque no todos
estamos preparados para caminar solos.