viernes, 27 de diciembre de 2013

odiar tiene tan poco sentido


Y es que odiar tiene tan poco sentido... En realidad, todas las fases por las que pasas cuando hay un desacuerdo total carecen de sentido. Siempre he creído que esos indicios de desentendimiento empiezan con algo inesperado, una emoción que no sabes ubicar. Seguramente tiene que ver con perder a alguien de tu vida sin un motivo, de la noche a la mañana, sin posibilidad de luchar... Es terrible... Eso lo inicia todo.
Yo diría que el ser humano no está jamás preparado para ese tipo de pérdidas y por eso lucha contra ello y a veces pierde su ánimo en el camino.

“Ella me decía que jamás en la vida te tienes que preguntar el porqué de las cosas, pues no existe... Creía que los porqués sólo conducen a la tristeza, a la depresión y te hacen caer en el pozo.
—La gente no actúa de forma normal. Sus resortes muchas veces no tienen sentido y son incomprensibles... Y es que, si uno no se comprende a sí mismo, ¿cómo va a comprender a los demás? —me decía.”

domingo, 8 de diciembre de 2013

Somos una especie idiota


El ser humano tiene cosas fascinantes, como que cada hora mil millones de células de nuestro cuerpo son remplazadas o que nuestros fémures son más fuertes que el hormigón. Pero hay una que me seduce especialmente, un rasgo de la condición humana que me fascina: lo increíblemente idiotas que podemos llegar a ser. 
Somos una especie idiota. 
Nos encanta dejarnos llevar por nuestros sentimientos cuando estamos muertos de miedo, en vez de cuando realmente podemos disfrutarlo. Y por supuesto, nos desvivimos por darnos cuenta de lo que realmente queremos justo cuando nos damos cuenta de que nos lo quieren quitar. Huimos bien lejos para escapar de la tristeza cuando tenemos la felicidad al alcance de la mano. Muchas veces me pregunto ¿Cómo hemos sido capaces de llegar hasta la Luna si ni siquiera somos capaces de cuidar de nosotros mismos?

martes, 3 de diciembre de 2013

Lo que pasa los viernes por la noche

"Los chicos del viernes hablan de mujeres en voz alta, pero no tienes que creer todo lo que dicen. Todas las chicas tienen el corazón roto. Las carreteras están atascadas durante el fin de semana. Todo el mundo quiere estar lejos del lugar donde ha nacido. Al menos los viernes por la noche. Los bares ya no dan dos por una, y en esta ciudad tienes que gastar mucho para poder beber en el centro. Los camareros han enterrado sus sonrisas porque es viernes por la noche y la gente coge todo lo que brilla, con o sin permiso.
 Las niñas bonitas siempre son las que están más tristes porque saben que hay tios dispuestos a hacerles daño. La niñas feas se dejan ir y bailan toda la noche solas, o unas con otras y no tienen suerte ni atrayendo a las desgracias. Los tíos con coche juegan con los dados trucados y los que tienen dinero nos ven a todos las cartas. Las madres no duermen en toda la noche porque saben que duele, pero también saben que no hay nada mejor y no acaban de decidir qué es lo más peligroso. No hay nadie que no dispare el viernes por la noche, ni hay quién esquive los disparos.
Sé que no puedo esperar que estés siempre sola, lo único que te pido es que no te creas todo. No te fíes de los anillos de oro, ni de las carrozas de plata. Todos mentimos los viernes por la noche."