domingo, 28 de julio de 2013

Las ardillas de Central Park están tristes los lunes

Hay personas con quienes pasamos gran parte de la vida y que no aportan nada. No te iluminan, no te nutren, no te dan impulso alguno. Puede uno dar gracias de que no te destruyan a fuego lento colgándose de tu cuello y chupándote la sangre.

Y después...


Están los que uno se cruza, los que apenas conocemos, los que te dicen una palabra, una frase, te conceden un minuto, media hora, y cambian el curso de tu vida. No esperabas nada de ellos, apenas les conocías, y llegabas, completamente despreocupado, o despreocupada, a la cita y sin embargo, cuando te despides de ellos, de esas personas asombrosas, descubres que han abierto una puerta dentro de ti, que han activado un paracaídas, iniciando ese maravilloso movimiento que es el deseo, movimiento que te llevará más allá de ti mismo y te asombrará. Dejarás de ser irrisorio para siempre, bailarás sobre la acera lanzando destellos y tus manos rozarán el cielo...

miércoles, 24 de julio de 2013

Rosengait

El chico canta sus canciones y después deja que le pase la noche por encima y hace bien, porque estar en medio de una noche, ofreciendo cualquier tipo de resistencia, es como escupirle a las olas. Pero la pregunta sigue siendo la misma, y a nadie le interesa en qué estás metiendo para frenar el avance irremisible de "se acabaron las esperanzas", y no me refiero a las esperanzas colectivas; trabajo para todos, mantas y bocadillos y todos como hermanos, sino a las esperanzas personales, secretas y escondidas debajo de ¡Ya estoy en camino!, es decir, todas las cerillas que esperan saltar del tren con llamas en la cabeza.

"nada espero de hoy si no puedo jugar contigo a lo que no soy"

viernes, 19 de julio de 2013

Y esto es lo que más me duele

Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera puerta es la del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Cuando alguien recibe unna mala noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor; pasando por la primera puerta.
La segunda puerta es la puerta del olvido. Algunas heridas si¡on demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resro están escondidas detrás de esa puerta.
la tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.  

sábado, 13 de julio de 2013

“No elegimos de quién nos enamoramos”

“No elegimos de quién nos enamoramos”. Es una bonita frase ¿verdad?, realmente una frase llena de sentido y que esconde muchos sentimientos encontrados. Bueno, realmente, creo que deberíamos hablar de “querer”, no elegimos a quién querer. Sí, hablemos eso, de querer y de gustar, ya que el amor es un sentimiento demasiado fuerte que, en mi opinión, solo llega a darse con el tiempo, pero no desde el comienzo de algo.
Pues si señores, eso de que no nos den a elegir yo lo definiría como una gran putada ( Y perdonen la expresión) pero a la vez considero que la improvisación hace la vida más interesante.
Veamos, una buena idea sería una máquina programada para elegir a esas dos personas ,de cualquier sexo, que estuviesen destinadas a estar juntas, que se quisieran para siempre, aunque ha de decir que soy bastante escéptica con eso de la eternidad, que se entendieran, que no se pelearan cada dos semanas. En definitiva, con esta máquina las relaciones serían 100% maravillosas y efectivas, y además no tendríamos que esforzarnos en buscar a esa persona con la que quieres compartir tu vida.
Pero me alegro de que esto no sea así, la realidad es que queremos a las personas más insospechadas, realmente no conozco ninguna pareja que sea perfecta al 100%, si no que cada una es perfecta a su manera. Pero es ahí cuando llegan esos “amores imposibles”, y esto es lo peor de todo. ¿Cómo puede ser que dos personas que se quieren mutuamente no puedan estar juntas?. Pues bien, para eso yo no tengo respuesta. Supongo que cada persona es un mundo y nosotros somos dos bien distintos. Pero, y es aquí donde esta lo interesante, enfadarse cada dos semanas, dejarse y volver tres o cuatro o mil veces, intentar que se preocupen por ti a tu manera, en definitiva es lo que hace la vida un poquito más amena.
Créanme cuando les digo que a todas nos gustaría tener al lado a alguien que nos dijese buenos días cada mañana, buenas noches al caer el sol, que estuviese pendiente las 24 horas, que quisiera estar siempre a nuestro lado, que prefiriese estar con nosotras antes que con sus amigos, que compartiese nuestras alegrías aunque él esté triste, que no pensara en otras chicas, que no fuese un narcisista.
Pero por favor, seamos sinceros, esto no existe, las personas no son perfectas, aunque si pueden hacer algún cambio para poder hacerte sentir especial. Pero realmente, lo que al fina importa es el fondo. El fondo que si te pueden dar, es decir, saber que te va a querer siempre, que te necesita a su lado, que te ayudará sin dudarlo cuando lo necesites y que va a estar ahí.
Y ahora me centro y quiero decir que es aquí donde vienen mis sentimientos encontrados. Quererle pero no saber si eso será suficiente para “saltar el muro” y conseguir que este contigo y nadie más, e incluso (y que es más difícil) que cambie algo para que todo sea un poquito más perfecto. Y ahí es donde están los encontronazos. 

Pero señores, y háganme caso esta vez, hay que ver lo perfecto en las imperfecciones y llegar a pensar que no podemos rendirnos tan fácilmente. Al menos yo no lo haré y esperare para descubrir si es recíproco o si a la primera de cambio se marcha, y aunque duela, la verdad siempre sale a la luz. Y esto es lo perfecto.

jueves, 11 de julio de 2013

Jiddu Krishnamurti, "El Libro de la Vida"

El Libro de la Vida
Indudablemente, aquel hombre que comprende la vida, no necesita creencias. Un hombre que ama no tiene creencias; ama. El que tiene creencias es el hombre consumido por el intelecto, porque el intelecto está siempre buscando seguridad, protección, siempre está evitando el peligro y, por eso, engendran ideas, creencias, ideales, detrás de los que pueda protegerse. 
Percibir la verdad exige que se comprenda lo falso. Sin eliminar las causas de ignorancia, no puede haber iluminación; buscarla cuando la mente se debate en la ignorancia es en absoluto vano y sin sentido. Por consiguiente, debo empezar a ver lo falso en mis relaciones con las ideas, con la gente, con las cosas. Cuando la mente ve lo que es falso, se manifiesta lo verdadero; entonces hay éxtasis, hay felicidad.

Por cierto, las creencias echan raíces muy profundas y se vuelven inconmovibles, porque detrás de esas creencias, de esos dogmas, está el miedo constante a lo desconocido. Pero jamás miramos ese miedo; le volvemos la espalda. Cuanto más fuertes son las creencias, más fuertes los dogmas. Y cuando examinamos estas creencias: la cristiana, la hindú, la budista, etcétera, advertimos que dividen a la gente. Cada dogma, cada creencia tiene una serie de rituales, de compulsiones que atan y separan a los seres humanos. De modo que empezamos una indagación para averiguar qué es lo verdadero, cuál es el significado de esta desdicha, de esta lucha, de este dolor; y pronto quedamos atrapados en creencias, rituales, teorías.
No cambiar de creencias, no sustituir una creencia por otra, sino estar enteramente libres de todas las creencias, a fin de que nos enfrentemos a la vida de un modo nuevo a cada instante. Esto, después de todo, es la verdad: ser capaces de afrontarlo todo de una manera nueva, afrontarlo de instante en instante sin la reacción acondicionada del pasado, de modo tal que no exista el efecto acumulativo que actúa como una barrera entre uno mismo y lo que es.
¿Por qué las ideas se arraigan en nuestras mentes? ¿Y por qué no se vuelven sumamente importantes los hechos, no las ideas? ¿Por qué llegan a ser tan significativas las teorías, los conceptos, y no el hecho? ¿Es, acaso, porque no podemos comprender el hecho, porque nos falta la capacidad de enfrentarnos a él, o porque nos atemoriza hacerlo? Así pues, las ideas, las especulaciones, las teorías, son recursos para escapar del hecho...

Solamente cuando la mente está libre de la idea puede haber una experiencia directa. Las ideas no son la verdad; y la verdad es algo que debe ser experimentado directamente, de instante en instante. 
Sólo cuando uno puede trascender todo eso y el pensamiento está absolutamente silencioso, hay un estado en que se experimenta de manera directa. En ese estado sabrá uno qué es la verdad.
Las creencias jamás unen a la gente, siempre la separan; cuando la acción se basa en una creencia o en una idea o en un ideal, tal acción debe, por fuerza, estar aislada, fragmentada.

La idea es el resultado del proceso del pensamiento, el proceso del pensamiento es la respuesta de la memoria, y la memoria siempre está condicionada. La memoria, que se halla permanentemente en el pasado, es reavivada en el presente por medio de un reto. Pues la memoria no tiene vida en sí misma, cobra vida en el presente cuando debe enfrentarse a un reto. Y toda la memoria, latente o activa, está condicionada

Los políticos suelen prometer, las organizaciones religiosas, pueden prometer la felicidad futura; pero esa felicidad no la tenemos ahora, 
y el futuro tiene relativamente muy poca importancia cuando estoy hambriento. Hemos ensayado todos los otros caminos; pero el camino del amor sólo podemos conocerlo si conocemos el camino de la idea y abandonamos la idea, lo cual implica actuar.

¿por qué dividimos la vida en la cosa llamada 'bien' y la cosa llamada 'mal'? ¿No existe, en realidad, solamente una cosa, que es una mente inatenta? Por cierto, cuando hay atención total, es decir cuando la mente está por completo atenta, alerta, vigilante, no existen cosas tales como el mal o el bien; sólo hay un estado lúcido, despierto. La bondad no es, entonces, una cualidad del ser, no es una virtud; es un estado de amor.

Cuando hay amor, no hay bien ni mal, sólo hay amor. Cuando uno ama verdaderamente a alguien, no piensa en el bien o el mal, todo su ser está lleno de ese amor. Sólo cuando se termina la atención completa, cuando concluye el amor, surge el conflicto entre lo que soy y lo que debería ser. En este caso, aquello que soy es malo, y lo que debería ser es lo que llamo bueno.
Peleamos por ideas, justificamos el asesinato; en todas partes del mundo estamos justificando el asesinato como un medio hacia un fin justo, lo cual es, de sí, inaudito. Antes, se reconocía que el mal era el mal, que el asesinato era asesinato, pero ahora el asesinato es un medio para obtener un resultado noble. El asesinato, ya sea de una sola persona o de un conjunto de personas, se ve justificado, porque el asesino o el grupo que él representa, justifica ese asesinato como el modo cierto de alcanzar un resultado que será beneficioso para el hombre. Es decir, sacrificamos el presente por el futuro, sin importar cuáles serán los medios empleados, en tanto declaremos que nuestro propósito es el de producir un resultado que beneficiará al hombre. Contamos con una magnífica estructura de ideas para justificar el mal.
El aprender es extraordinario; aprender, no acumular conocimientos. Acumular conocimientos es una cosa por completo diferente. Lo que llamamos conocimiento es comparativamente fácil, porque solamente es un movimiento de lo conocido a lo conocido. Pero aprender es un movimiento desde lo conocido a lo desconocido. Sólo así aprende uno.
La relación basada en necesidades mutuas sólo genera conflicto. 
Nos usamos el uno al otro para un propósito, para una finalidad. Con una finalidad en perspectiva, la relación es inexistente. Usted puede usarme y yo puedo usarle. En esta utilización perdemos contacto. Una sociedad que se basa en la utilización mutua de sus miembros es el fundamento de la violencia.

 El amor a lo que es, es el principio de la sabiduría. Solamente el amor comparte, sólo en el amor hay comunión; pero el renunciamiento y el autosacrificio son los caminos del aislamiento y de la ilusión.

lunes, 8 de julio de 2013

Hacia rutas salvajes

"Lo único que nos brinda el mar son golpes duros, y a veces la posibilidad de sentirnos fuertes. Bueno, no se si es cosa del mar, pero sí se que aquí es así. Y también se lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte... Medir tu capacidad, al menos una vez en el estado más primitivo del ser humano. Enfrentarte solo a la piedra ciega y sorda, sin nada que te ayude... salvo las manos y la cabeza"


domingo, 7 de julio de 2013

La desesperación de la magia

No hay desesperación más absoluta como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza. Cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse. Sentirse desesperado y tener que recuperar la esperanza.
Y porque la magia que conocemos les hace sentir vergüenza por lo que han dejado marchitar en su interior. Cuando te has alejado tantísimo de ella, ya no la puedes recuperar. La puedes tener unos segundos, unos segundos para verla y recordarla. Cuando la gente llora viendo una película es porque en la oscuridad del cine uno llega a rozar el estanque dorado de la magia aunque sea brevemente. Después vuelven a ponerse bajo el deslumbrante sol de la lógica y la razón y la magia se seca y todos sienten triste el corazón sin saber por qué. Cuando una canción despierta un recuerdo, cuando las motas de polvo que se mueven en un rallo de luz apartan tu atención del mundo, cuando de noche oyes pasar un tren de fondo y te preguntas dónde irá y das un paso más allá de donde estás y de lo que eres. Por unos breves instantes has entrado en el mundo de la magia.


viernes, 5 de julio de 2013

Formar parte de tu vida

¿Cómo sabemos cuando empezamos a formar parte de la vida de alguien?. Esta es una pregunta que tiene muchas respuestas, quizás depende del nivel de amor que quieras dar o del nivel de socialización que tengamos. En mi caso, esta pregunta tiene una respuesta sencilla, cualquier persona que se interesa por mi forma parte de mi vida. Tú formas parte de mi vida porque me quieres, mis amigos, mi familia, mis compañeros y cualquier persona que este a mi lado.
Formar parte de la vida de alguien es algo que me da bastante miedo pero que me gusta a partes iguales. ¿Qué significa o que implica pertenecer a la vida de alguien?. Para mi, significa estar ahí cuando se te necesita, reír, llorar, alegrarte por esa persona. En ningún caso significa posesión. Sin embargo, ahí es donde llega uno de mis mayores miedos. No puedes entrar y salir de la vida de alguien como si nada importara, creas vínculos con otras personas, ellos esperan algo de ti, esperan que les quieras como ellos te quieren a ti, pretenden que sigas en sus vidas para siempre, ¿y yo?, yo tengo miedo. No es un miedo a la posesión, es miedo a depender de alguien, miedo a que se vaya, miedo a que me dejen, miedo a dejar yo a alguien que me necesita, miedo a tener que crear vínculos con otras personas, miedo a terminar con todo en un segundo. Porque si, en eso soy experta, y muchas veces desearía no tener que contar las cosas a nadie, me gustaría no quererte, no depender de ti para nada, pero ya es tarde, porque ahora ya, mi felicidad depende de alguien, depende de todas esas personas que forman parte de mi vida. Personas que entraron de llenos, muchas de ellas sin avisar, sin llamar antes de entrar y que ahora deseo que no se alejen nunca de mi, esas personas son las que "INTEGRAN" tu vida.

"La vida es en parte lo que nosotros hacemos y en parte lo que hacen los amigos que elegimos"