El chico canta sus canciones y después deja que le pase la noche por encima y hace bien, porque estar en medio de una noche, ofreciendo cualquier tipo de resistencia, es como escupirle a las olas. Pero la pregunta sigue siendo la misma, y a nadie le interesa en qué estás metiendo para frenar el avance irremisible de "se acabaron las esperanzas", y no me refiero a las esperanzas colectivas; trabajo para todos, mantas y bocadillos y todos como hermanos, sino a las esperanzas personales, secretas y escondidas debajo de ¡Ya estoy en camino!, es decir, todas las cerillas que esperan saltar del tren con llamas en la cabeza.
"nada espero de hoy si no puedo jugar contigo a lo que no soy"
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