“No elegimos de quién nos enamoramos”. Es una bonita
frase ¿verdad?, realmente una frase llena de sentido y que esconde muchos
sentimientos encontrados. Bueno, realmente, creo que deberíamos hablar de “querer”,
no elegimos a quién querer. Sí, hablemos eso, de querer y de gustar, ya que el
amor es un sentimiento demasiado fuerte que, en mi opinión, solo llega a darse
con el tiempo, pero no desde el comienzo de algo.
Pues si señores, eso de que no nos den a elegir yo lo
definiría como una gran putada ( Y perdonen la expresión) pero a la vez
considero que la improvisación hace la vida más interesante.
Veamos, una buena idea sería una máquina programada para elegir
a esas dos personas ,de cualquier sexo, que estuviesen destinadas a estar
juntas, que se quisieran para siempre, aunque ha de decir que soy bastante escéptica
con eso de la eternidad, que se entendieran, que no se pelearan cada dos
semanas. En definitiva, con esta máquina las relaciones serían 100% maravillosas
y efectivas, y además no tendríamos que esforzarnos en buscar a esa persona con
la que quieres compartir tu vida.
Pero me alegro de que esto no sea así, la realidad es que
queremos a las personas más insospechadas, realmente no conozco ninguna pareja
que sea perfecta al 100%, si no que cada una es perfecta a su manera. Pero es ahí
cuando llegan esos “amores imposibles”, y esto es lo peor de todo. ¿Cómo puede
ser que dos personas que se quieren mutuamente no puedan estar juntas?. Pues
bien, para eso yo no tengo respuesta. Supongo que cada persona es un mundo y nosotros
somos dos bien distintos. Pero, y es aquí donde esta lo interesante, enfadarse
cada dos semanas, dejarse y volver tres o cuatro o mil veces, intentar que se
preocupen por ti a tu manera, en definitiva es lo que hace la vida un poquito
más amena.
Créanme cuando les digo que a todas nos gustaría tener al
lado a alguien que nos dijese buenos días cada mañana, buenas noches al caer el
sol, que estuviese pendiente las 24 horas, que quisiera estar siempre a nuestro
lado, que prefiriese estar con nosotras antes que con sus amigos, que
compartiese nuestras alegrías aunque él esté triste, que no pensara en otras
chicas, que no fuese un narcisista.
Pero por favor, seamos sinceros, esto no existe, las
personas no son perfectas, aunque si pueden hacer algún cambio para poder
hacerte sentir especial. Pero realmente, lo que al fina importa es el fondo. El
fondo que si te pueden dar, es decir, saber que te va a querer siempre, que te
necesita a su lado, que te ayudará sin dudarlo cuando lo necesites y que va a
estar ahí.
Y ahora me centro y quiero decir que es aquí donde vienen
mis sentimientos encontrados. Quererle pero no saber si eso será suficiente
para “saltar el muro” y conseguir que este contigo y nadie más, e incluso (y
que es más difícil) que cambie algo para que todo sea un poquito más perfecto.
Y ahí es donde están los encontronazos.
Pero señores, y háganme caso esta vez, hay que ver lo
perfecto en las imperfecciones y llegar a pensar que no podemos rendirnos tan
fácilmente. Al menos yo no lo haré y esperare para descubrir si es recíproco o
si a la primera de cambio se marcha, y aunque duela, la verdad siempre sale a
la luz. Y esto es lo perfecto.
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