El futuro nunca deja de
zarandearnos con sorpresas inesperadas que nos rompen los esquemas y nos hacen
replantearnos todo lo que sabemos. Nunca deja de asombrarnos con nuevas
oportunidades para tomarle el pulso a nuestro espíritu de superación, nunca
deja de poner a prueba nuestra capacidad de plantar batalla y de volver a
empezar una y otra vez desde la casilla de salida. Nunca deja de demostrarnos
que, por mucho que intentemos
controlarlo, el futuro es impredecible.
Todos avanzamos por el mismo camino, y me consuela pensar que podemos dejar
atrás los tropiezos, las culpas, las caídas, y mientras vamos tirando, podemos
trazar nuestra propia ruta y plantarle cara al futuro, quizás esta es la única
manera que se me ocurre de dominarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario