El único fracaso de verdad es no llegar a intentarlo. El éxito se mide por como afrontamos la decepción, ya que ésta siempre llega. Vinimos, lo intentamos, todos a nuestra manera.
¿A caso no es normal que nos sintamos demasiado cansados para cambiar? ¿Qué nos asuste demasiado la decepción como para empezar todo de nuevo?.
Por la mañana nos levantamos y hacemos lo que podemos, todo lo demás no importa. Pero también es cierto que la persona que no arriesga nada, no consigue nada, no tiene nada. Lo único que podemos saber del futuro, entonces, es que será distinto.
Pero quizás nuestro miedo no sea al cambio, quizás nuestro miedo sea a que todo siga siendo igual. Por ello debemos celebrar los cambios, porque como dijo alguien una vez: "al final todo saldrá bien, y si no sale bien, aún no es el final"
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