Odio esta falsa lucidez de la edad madura. La verdad es que son como todos
los demás: chiquillos que no entienden que les ha ocurrido y que van de duros
cuando en realidad tienen ganas de llorar.
Sin embargo, es fácil de comprender. El problema está
en que los hijos creen lo que dicen los adultos, y, una vez adultos a su vez,
se vengan enseñando a sus propios hijos. "La vida tiene un sentido que los
adultos conocen" es la mentira universal que todos creen por obligación.
Cuando, una vez adulto, uno comprende que no es cierto, ya es demasiado tarde.
El misterio permanece intacto, hace tiempo que se ha malgastado en actividades
estúpidas toda la energía disponible. Ya no le queda a uno más remedio que
anestesiarse como puede tratando de enmascarar el hecho de que no le encuentran
ningún sentido a la vida.
La gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero
termina como peces de colores en una pecera. Me pregunto si no sería más fácil
enseñarles a los niños desde el principio que la vida es absurda. Esto le
robaría algunos buenos momentos a la infancia, pero permitiría que el adulto
ganara un tiempo considerable (por no hablar de que se ahorraría algún trauma
que otro).
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