Vengo observando estos últimos
meses, semanas y días, que cada vez son más frecuentes las llamadas “reuniones
pacíficas” de gente protestando por motivos realmente injustos y otros, por los más insospechados. ¡Sí! Queridos lectores,
les hablo de los mal denominados “escraches”.
Muchos
de ustedes no sabrán el origen de ésta palabra, seré sincera, yo tampoco, pero
un amigo me comentó que tenía su origen en la palabra retrato que derivaba de
la ciudad de Génova o no sé qué. Independientemente de ello, lo relevante es,
que esta palabra fue usada en Argentina durante los años más duros de
la dictadura. Consistía en la protesta pacífica frente a las casas de los altos
cargos del régimen militar por considerarlos responsables de los abusos
cometidos en la época. En 2001 se dio su mayor eclosión. Se utilizaba contra el
presidente Fernando de la Rúa y contra miembros de su Gobierno, a quienes se
consideraba responsable de la nefasta situación económica. Aquellas protestas,
en principio pacíficas, poco a poco comenzaron a convertirse en abusos y
abucheos hacia los líderes políticos.
Pero vayamos al objeto de esta
crítica ¿qué está pasando en España?. Es bien sabido que los españoles tendemos
a la típica frase de “Y yo más” o “seamos los mejores, hagamos las cosas a lo
grande”, si, siempre nos ha ido mucho lo de aparentar. Pues bien, hace ya más
de un año que se llevan produciendo una sucesión de protestas en las calles por
todo tipo de motivos: recortes, políticas exteriores, aprobación de leyes… Pero
la nueva tendencia, que ha puesto de moda la PAH son los “escraches”. Los
quieren equiparar al movimiento de Argentina, pero nada tienen que ver, a salvo
de la denominación.
No nos engañemos, nuestra sociedad
se desmorona y ya empieza a reinar la anarquía. Se pone de moda protestar, pues
protestemos todos. Es fácil comprender que personas afectadas por los
desahucios o por las preferentes estén desesperadas, pero ¡seamos serios, por
el amor de Dios!, no se puede irrumpir en los plenos de los ayuntamientos, no
se puede violar el derecho a la intimidad de los parlamentarios, no podemos
justificar las oleadas de manifestaciones que se están produciendo en los domicilios
de los diputados, representantes políticos que hemos elegido nosotros.
Sinceramente, me encantaría tener el
poder de enseñar a todo el mundo la manipulación que hay detrás de estos “escraches”,
estamos de acuerdo en que el Gobierno no lo está haciendo bien, pero me
gustaría que echásemos la vista atrás y recordáramos los anteriores 8 años de
legislatura del PSOE. Ya, ¿lo visualizan?, estupendo. Podrán observar que
sucedían dos cosas, la gente en época de bonanza callaba y cuando llegó la
crisis, también callaban. Retrocedan a la investidura del actual Gobierno, si,
de repente ¡¡BUM!! Se acaba la paz social.
Déjenme decirles lo que ocurrirá con
estos “escraches” de la izquierda. Pasará como con el 15M, el 25S y movimientos
del mismo patrón, la gente de la calle los apoyará durante algún tiempo, la
oposición justificará sus acciones e incluso se unirá a ellos llevándolos ante
la Mesa del Congreso. Llegará un día en que los españolitos se den cuenta de la
manipulación y entonces los escraches pasarán de moda como pararon los horrendos
pantalones de campana, porque aquí somos así “culo veo, culo quiero”.
Para cuando esto ocurra ya se
habrán producido algaradas entre la policía
y los radicales, ya se habrá criminalizado a los policías y al Gobierno, ya
habrá crecido la oposición, a costa de mentiras.
Pues bien señores, aquí dejo mi
propuesta, acabemos con este sistema, con este Gobierno, que hace las cosas
bastante mal, pero también con la oposición y acabemos con ellos ahora. De
forma pacífica debemos participar en lo que está pasando, debemos reformar la Constitución,
debemos tener conciencia crítica sin importar el signo político del gobierno.
Debemos ser activos y no “pasar” como hemos estado haciendo hasta el momento.
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