Dicen que la memoria se puede trabajar como un músculo. Pero, ¿qué
infeliz querría recordarlo todo? ¿Quién no firmaría ya por tener una amnesia
como un piano?
El que recuerda demasiado es un peligro público y corre el riesgo de quedarse
estancado entre los malos recuerdos, de no poder deshacerse nunca de ese
recuerdo que tanto quiere olvidar, de ese miedo que puede hacerte perder lo que
más quieres.
Somos demasiado humanos, a veces deberíamos ser como esos peces que solo
recuerdan segundos, vivir solo el presente. Pero, no seamos tan injustos con la
pobre memoria, también puede ser una gran aliada. Ya caíste en aquella piedra
te dice y a nadie le gusta volver a sentirse como el mayor imbécil de la tierra.
Mi memoria debe haberse estropeado, a veces me falla y no queda ni rastro de
errores, solo me acuerdo de lo bueno, lo cual no está nada mal. Cuando esto me
pasa solo me queda rezar para que esta vez la caída duela un poco menos y con
un poco de suerte, mañana ni acordarme.
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