lunes, 3 de junio de 2013

esclavitud consentida

Durante toda mi vida he entendido el amor como una especie de esclavitud consentida. Pero la gente sigue empecinada en decir que la libertad solo existe cuando existe el amor. ¿Podía ser así?, quién se entrega totalmente, quién se siente libre, ¿ama al máximo?, y quién ama al máximo, ¿se siente libre?. Lo único seguro en este asunto, es que cada uno de nosotros es responsable por lo que siente, y no puede culpar al otro por eso, nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Y esta es la verdadera esencia de la libertad: tener lo más importante del mundo sin poseerlo. 
Sin embargo, el amor mueve el mundo, nos hace hacer las locuras más brillantes que jamás habríamos imaginado, y como alguien dijo una vez:

 "Es lo que hacemos todos, nos lanzamos, y esperamos poder volar. Porque si no es así caeremos como piedras, y durante la caída nos preguntamos: ¿Se puede saber por qué he saltado?. Pero ahí estas, cayendo, y sólo hay una persona que puede hacerte creer que vuelas, y eres tú"

No hay comentarios:

Publicar un comentario